La morfología de la
República Argentina es
capturada en una forma
sintética. Esta obra es el
país y su tradición viva,
latente.
La luz se comporta como
signo, al igual que la
superficie triangular por la
que se despliega. Las
tonalidades de blancos y
azules que oscilan en las
terminaciones de las fibras
ópticas, remiten a los
colores patrios.
Es una
escultura que tiene tiempo.
La luz cambiante da lugar a
su extensión temporal. El
tiempo también es percibido
por otro sentido: el sonido.
Compases de tango son
emitidos permanentemente
como otro signo de la
identidad argentina.
La idea de futuro es aludida
a través del uso de la
tecnología y de la elección
de materiales industriales.